Los libros me escogen a mí.
Uno de mis propósitos este año era leer clásicos, pues conocer lo que hay ya hecho en el mundo de la literatura lo considero indispensable.
Como lo escribí precisamente en mi cuenta de Twitter, la vida es un camino rocoso que me lleva por donde ella quiere, sin importarle muchas veces lo que he decidido previamente.
Comencé el mes pasado a leer Los miserables, el indiscutible clásico de Víctor Hugo, iba a pasar a ser el libro número dieciocho leído de mi año 2022. Destaco que es una gruesa novela de más de 1300 páginas.
Mi curso Narrativa Breve impartido por el profesor Paulo Gatica comenzó y siguió bastante intensito, y terminó. En Narrativa Breve estudiamos las diferentes posturas que adopta el lector al tomar un texto y leerlo, los diferentes ojos que puede tener un mismo receptor de un producto artístico. Ahí salió a relucir Rayuela y cómo Cortázar fue un precursor al invitar al lector a leer Rayuela de formas distintas.
Solo tuve una semana de vacaciones, además llena de compromisos familiares, y mi maestría continuó. Comencé a cursar Nuevos Soportes para la Literatura con mi profesor Iván Vergara y es un curso totalmente absorbente, intensito también, me atrevo a decir que son los dos cursos de esta maestría que más me han tenido sumida en la literatura, aunque no son, ni cerca, en los que mejor me he desempeñado.
Nuevos Soportes para la literatura lo comencé a cursar en Monterrey, de hecho me recuerdo vívidamente en el comedor de casa de mi abuelita Juanita, en Monclova, ni siquiera en Monterrey, viendo mi primera videoclase de Nuevos Soportes.. mientras el mundo a mi alrededor me gritaba no seguir trabajando. Regresé a Monterrey y en Punto y Coma terminé mi primera entrega, no del todo satisfecha.
En Nuevos Soportes... estudiamos el hipertexto y cómo Cortázar con Rayuela fue un precursor de éste y de darle al lector la posibilidad de navegar en su libro, un poco como ahora navegamos en Internet, aunque Rayuela no sea tan telaraña como lo es la World Wide Web... algo así era esta idea.
Levanté la vista en la biblioteca de mi cuarto en Monterrey y la veo muy mona ahí parada con sus setecientas páginas: "Rayuela". Tomé el libro y decidí meterlo a mi maleta, pues en unos cuántos días partía a Ciudad de México.
Empaqué una maleta de 15 kg, pues no sabía cuánto tiempo iba a estar acá en CDMX, también llevé mi carry on de 10 kg y mi mochila con mi laptop y mi agenda, era imposible continuar leyendo Los miserables, me dio miedo cargar con él y que me lo retuvieran en el aeropuerto, como me ha pasado en repetidas ocasiones. Yo tropiezo siempre con las mismas piedras.
Así pues, me encuentro estos días leyendo por tercera vez Rayuela.
Mi curso de Nuevos Soportes es absorbente y me es imposible avanzar tan rápido, además escribo también, y estoy tomando mi tratamiento que es lo más importante para mí en estos momentos.
Toda mi vida no es el tratamiento. Escribir estas líneas me inyecta también un poco de vida. Ver al chico de los tenis blancos también.
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