Llegué a mi casa a las tres de la mañana y desperté a las seis para bañarme y arreglarme para ir al dpto. de León por última vez. Gio pasaría por nosotros para ir al aeropuerto. León pasó por mí a las siete de la mañana y yo oí su voz despidiéndose de mi papá. Mi mamá escuchó que tan temprano había vida en casa y bajó también a despedirse de él. Después, llegamos León y yo a su dpto., eran las siete y media de la mañana, y ya casi todo estaba listo, solo había un par de bolsas que debíamos echar a la basura. Teníamos tiempo, poco menos de un par de horas antes de que llegara Gio por nosotros, así que nos pusimos a conversar de lo maravillosos que habían sido los últimos meses juntos, de cómo sería el futuro sin el otro, ese futuro ya inmediato, tal vez gris, tal vez no tanto. Tuvimos nuestro último encuentro de amor y no parábamos de reír por cualquier tontería. La felicidad es solo un instante, la hora final llegó y Gio y Paula llegaron por nosotros. Vi a sus amigos l...