Ir al contenido principal

Aquello que busco y no encuentro

La felicidad. Imitar a Marcial.

Escribir poemas en papel

con mi destrozada pluma,

con mi destrozada alma.


Escribir en mi computadora

historias reales o fantásticas

urdiendo en los recovecos de mi imaginación, de mi cabeza, 

paradójicamente también golpeada.


Convivir con los seres que habitan mi planeta

unas veces alegres y con ganas de entablar una conversación

otras tristes y nostálgicos, por dichos golpes.


Dice Marcial que hay que acercarse a lo simple

digo yo que hay que encontrar un balance

entre todos estos seres

tantear lo simple, como dice Marcial

sin buscar tanto sentido

a mi existencia y a lo absurdo del tiempo.


Carolina Flores

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Elegir

Los libros me escogen a mí. Uno de mis propósitos este año era leer clásicos, pues conocer lo que hay ya hecho en el mundo de la literatura lo considero indispensable. Como lo escribí precisamente en mi cuenta de Twitter, la vida es un camino rocoso que me lleva por donde ella quiere, sin importarle muchas veces lo que he decidido previamente. Comencé el mes pasado a leer Los miserables , el indiscutible clásico de Víctor Hugo, iba a pasar a ser el libro número dieciocho leído de mi año 2022. Destaco que es una gruesa novela de más de 1300 páginas. Mi curso Narrativa Breve impartido por  el profesor Paulo Gatica  comenzó y siguió bastante intensito, y terminó. En Narrativa Breve estudiamos las diferentes posturas que adopta el lector al tomar un texto y leerlo, los diferentes ojos que puede tener un mismo receptor de un producto artístico. Ahí salió a relucir Rayuela y cómo Cortázar fue un precursor al invitar al lector a leer Rayuela de formas distintas.  Solo tuve u...

Tráiler Magia y Libros

 

Así acontece la vida

Aquel día de ese precipitado 2021 me encontraba yo sentada en el pasto de algún rincón del parque Fundidora . Tenía ganas de beber cerveza alemana con un toque de limonada, un  Radler, algo así no se consigue en Monterrey, o al menos yo no sabía dónde, así que decidí esperarte, después de haberte escrito a tu móvil. El edificio  Kalos no queda muy lejos de Fundidora y ya eran después de las seis, así que pensé que debías llegar pronto. Pensaba mucho por aquella tarde: en los metros de distancia que hay entre Kalos y Fundidora, en los metros de distancia que hay entre Kalos y la librería, en los metros de distancia que hay entre la calle Agrónomos y Kalos, en los metros de distancia que hay entre Kalos y Agrónomos y los besos que podías darme al llegar a Agrónomos. También pensaba en cómo me escucharías cantar fuertemente mis canciones de rock de los 80's mientras me cocinabas patacones, o Adrián nos preparaba arepas, o Gio preparaba arroz con pollo. Aquella tarde en Fundidor...