Ir al contenido principal

Lo vi partir

Llegué a mi casa a las tres de la mañana y desperté a las seis para bañarme y arreglarme para ir al dpto. de León por última vez. Gio pasaría por nosotros para ir al aeropuerto. 

León pasó por mí a las siete de la mañana y yo oí su voz despidiéndose de mi papá. Mi mamá escuchó que tan temprano había vida en casa y bajó también a despedirse de él.

Después, llegamos León y yo a su dpto., eran las siete y media de la mañana, y ya casi todo estaba listo, solo había un par de bolsas que debíamos echar a la basura.

Teníamos tiempo, poco menos de un par de horas antes de que llegara Gio por nosotros, así que nos pusimos a conversar de lo maravillosos que habían sido los últimos meses juntos, de cómo sería el futuro sin el otro, ese futuro ya inmediato, tal vez gris, tal vez no tanto.

Tuvimos nuestro último encuentro de amor y no parábamos de reír por cualquier tontería.

La felicidad es solo un instante, la hora final llegó y Gio y Paula llegaron por nosotros.

Vi a sus amigos llegar y me di cuenta por última vez que todo había terminado y que ya no seríamos León y yo juntos, no seríamos otra vez León y yo en la librería con mis amigos, no seríamos León y yo en Monclova visitando a mi familia. O, bueno, no lo sabía: la vida, el universo, o Dios siempre me sorprende, tal vez en unos años llegaba León otra vez a mi vida.

Otro León, o un segundo León no existiría, tenía esa certeza.

Llegamos los cuatro amigos al aeropuerto, Paula le llevó las fotos y memes que había imprimido el día anterior y le escribía mensajes lindos en cada uno. Yo también le escribí algunas anécdotas que vivimos los dos.

Al despedirme en el pasillo en el que solo pasan los viajantes y no lo volvería a ver de nuevo, yo tenía el espectro de María Magdalena adentro, Paula también lloraba un poco, y Gio apretaba la cara y los dientes como hacen los hombres para evitar llorar. Inevitablemente, León también lloraba.

Mi llanto me sorprendió, pues yo casi no lloraba frente a él; en cambio León, lloraba todo el tiempo, con mis textos autobiográficos, con mis poemas.Lo vi partir.

#CarolinaFlores

#Micónsul

#USLitElectronica2021

#Magiaylibros

                                            Fotografía: La esperanza en la maleta

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Elegir

Los libros me escogen a mí. Uno de mis propósitos este año era leer clásicos, pues conocer lo que hay ya hecho en el mundo de la literatura lo considero indispensable. Como lo escribí precisamente en mi cuenta de Twitter, la vida es un camino rocoso que me lleva por donde ella quiere, sin importarle muchas veces lo que he decidido previamente. Comencé el mes pasado a leer Los miserables , el indiscutible clásico de Víctor Hugo, iba a pasar a ser el libro número dieciocho leído de mi año 2022. Destaco que es una gruesa novela de más de 1300 páginas. Mi curso Narrativa Breve impartido por  el profesor Paulo Gatica  comenzó y siguió bastante intensito, y terminó. En Narrativa Breve estudiamos las diferentes posturas que adopta el lector al tomar un texto y leerlo, los diferentes ojos que puede tener un mismo receptor de un producto artístico. Ahí salió a relucir Rayuela y cómo Cortázar fue un precursor al invitar al lector a leer Rayuela de formas distintas.  Solo tuve u...

Tráiler Magia y Libros

 

Así acontece la vida

Aquel día de ese precipitado 2021 me encontraba yo sentada en el pasto de algún rincón del parque Fundidora . Tenía ganas de beber cerveza alemana con un toque de limonada, un  Radler, algo así no se consigue en Monterrey, o al menos yo no sabía dónde, así que decidí esperarte, después de haberte escrito a tu móvil. El edificio  Kalos no queda muy lejos de Fundidora y ya eran después de las seis, así que pensé que debías llegar pronto. Pensaba mucho por aquella tarde: en los metros de distancia que hay entre Kalos y Fundidora, en los metros de distancia que hay entre Kalos y la librería, en los metros de distancia que hay entre la calle Agrónomos y Kalos, en los metros de distancia que hay entre Kalos y Agrónomos y los besos que podías darme al llegar a Agrónomos. También pensaba en cómo me escucharías cantar fuertemente mis canciones de rock de los 80's mientras me cocinabas patacones, o Adrián nos preparaba arepas, o Gio preparaba arroz con pollo. Aquella tarde en Fundidor...