Tener amigos que te acompañen a eventos, a disfrutar la vida, a bailar, o simplemente pasar la tarde en la librería me alegra el corazón y en estos momentos me lo llena de una añoranza enorme.
Estoy en la Ciudad de México, sin un solo amigo, pero sí con mucha gente que me quiere, mi hermano para empezar, y ayer llegaron mis papás a visitarnos. Debo reconsiderar lo escrito: mi mamá siempre será la mejor amiga que pueda tener.
En julio del año pasado se casaron unos amigos que quiero mucho, Manuel es mi amigo desde los 17 años, más o menos, y Karla desde los diecinueve.
Ellos se conocieron y empezaron a salir después. Por ahí del 2017 se hicieron novios, se enamoraron y se casaron en el 2021.
Cuando hablo de amigos y añoranza, me refiero principalmente al cónsul, porque él me acompañaba a todos lados en ese feliz 2021. Nos encantaba ir juntos en las tardes a la librería y conversábamos de cualquier tontería.
El cónsul me acompañó a la divertida boda de mis amigos, y hasta al after de la fiesta nos fuimos con unos amigos de Manuel, y desconocidos para nosotros. El cónsul era experto en caer bien y en hacer amigos de la nada. Bailamos muchísimo aquella vez y en el Uber solo le dije: "cónsul, ¿por qué tomas este tipo de videos inservibles?"
Pues aquel video inservible me sirvió en estos momentos para recrear aquella noche.
Mi amigo Manuel está al fondo, riendo en el día más feliz de su vida, y yo bailando.
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