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Rayuela

Casi he olvidado todo lo que me parece fantástico de esta novela y que quería comentarles aquí, quizá porque casi todo me parece fantástico en este libro. Cortázar fue un innovador con Rayuela recién se publicó el libro en 1963, pues él propone distintas vías para leer su libro.

A casi sesenta años de su publicación y muchos libros devorados por mi ferocidad lectora, no puedo decir que Rayuela haya sido un libro fácil de digerir. En varios capítulos tuve que regresarme y volver a leer detenidamente. Este libro está lleno de poesía y de las inquietudes del propio Cortázar, disfrazado en Oliveira o en el fictivo Morelli.

Leído de ambas formas propuestas por Cortázar, en mi opinión, Rayuela es una historia que encierra la búsqueda de su protagonista, Horacio Oliveira. ¿Búsqueda de qué? Eso mismo trata de descubrir Oliveira en su historia, búsqueda del sentido de su vida, del amor y la felicidad, de la poesía en la vida, búsqueda de razones para admirarla a pesar de su absurdo. Oliveira es un tipo muy escéptico que lo piensa todo mil veces, y junto con los demás intelectuales del Club de la Serpiente discute y expone un montón de pensamientos filosóficos y metafísicos.

No puedo decir que Oliveira encuentra lo que busca o no, eso depende del lector y de su interpretación de la obra.

Todo el libro está lleno de variadas formas narrativas y herramientas renovadoras. Rayuela ha sacudido el alma de muchísimos jóvenes, empezando por la mía. Leí por primera vez Rayuela a los veintiún años, interesada más en el trasfondo de la novela, la historia de amor entre la Maga y Oliveira. Sin duda en aquel tiempo me pareció mejor la lectura lineal de este libro, es decir, la lectura del capítulo 1 al 56, lo que yo era capaz de entender como lectura.

En la edición de mi libro y en entrevistas que vi de Cortázar se menciona el éxito de Rayuela en los jóvenes. Al escribir esta antinovela, Cortázar nunca pensó en dirigirse a los jóvenes. En mi opinión, los jóvenes no dudaron explorar, ni dudan ahora, al toparse con las renovadoras formas de lecturas que propone Cortázar, formas precursoras del hipertexto. En estos momentos me pregunto, ¿qué habré yo entendido de este libro a los veintiún años? Probablemente nada y solo se me quedaron grabados algunos personajes; de hecho, no recordaba el final del capítulo 56.

Esta es la primera vez que leo Rayuela después de mi etapa de escritora, o aprendiz de escritora, mejor dicho, y encontré belleza también en la tercera parte de este libro, De otros lados.

Es fascinante la manera en que Cortázar cuenta historias en la primera parte de la novela, De lado de allá, suscitada en París, te deja prendida de la historia, y enseguida dirige tu lectura a la tercera parte, creando así mucho suspense. Una lectura cien por ciento recomendable, de un libro al que, como una niña a su juguete, he tomado un gran cariño.

Carolina Flores

Ciudad de México, abril de 2022



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